En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la multitud, una mujer del pueblo, gritando, le dijo: “¡Dichosa la mujer que te llevó en su seno y cuyos pechos te amamantaron!” Pero Jesús le respondió: “Dichosos todavía más los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”.
Lc.1,39-56/11, 27-28“Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda.
La paciencia todo lo alcanza; Quien a Dios tiene, nada le falta: Sólo Dios basta.”
(S. Teresa de Jésus, 1515-1582)
Cardenal Suenens