Estamos llamados todos a ser testigos personales – Cardenal Suenens



Todo el mundo no está llamado a esta misión de evangelista, pero sí estamos llamados todos a ser testigos personales, a expresar la esperanza que hay en nosotros, como pedía san Pedro. Y eso brota de la via misma, del afán por ser “en todas partes y siempre”, en las pequeñas y en las grandes circunstancias, revelador del Evangelio vivido en la vida diaria.

Se nos pide que no hablemos, que no cofesemos el Evangelio en el mundo de hoy, porque, se dice, nuestro mundo ne está preparado para escuchar en Mensaje. As eso es preciso contestat, en primer lugar, que el mensaje del Evangelio es tal, que nadie ha estado preparado jamás para escucharlo como fuente redentora del Hijo único de Dios, y que nuestra deificación en Él supera todo lo que el ojo ha visto y el oído escuchado, tot lo que supera nuestras más atrevidas esperenzas.

El Evangelio nos muesta cómo llama Jesús a sus primeros discípulos; con una expresión breve: “sígueme”, y ellos dejan allí a su padra, su barca, su mesa de reacaudador de impuestos.

La llamada del Señor, dirigida a cada uno de nosotros es variada, matizada en la aproximación, pere radical en lo que afecta al fondo. Jesús  nos invata a seguirle, a poner nuestros pasos tras los suyos.

 

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Cardinal Suenens, El Cristiano en el umbral de los nuevos tiempos.